Columna de Opinión: “El próximo paso” por Oscar Leiva Trabajador Social.

Oscar Leiva Vera – Trabajador Social PUCV

Lo sucedido recientemente en el Congreso Nacional, es un hecho sin precedentes. El retiro del 10% de nuestros fondos de pensiones, era algo que hasta hace poco, parecía impensado. Lo más importante de este triunfo, tiene que ver con que la aprobación en ambas cámaras estuvo supeditada a la presión popular. Esta victoria es una muestra del poder popular que como sociedad tenemos. La clase política de nuestro país no aprobó el proyecto por “mutar en buenas personas” sino, porque somos nosotros quienes a través del voto elegimos a nuestros representantes, por tanto si estamos informados, vigilantes y presionando para que se legisle en favor de la clase trabajadora, tenemos un gran poder innegable en nuestras manos, el cual debemos ocupar. Este es un proyecto que tiene un gran valor desde lo simbólico, por ser representativo de la voluntad popular al ser aprobado por amplia mayoría por personajes de todo el espectro político, pero es importante entender que este es un primer paso, el próximo es el plebiscito hacia una nueva constitución vía asamblea constituyente. 

Las tres constituciones que se han mantenido por largo tiempo en nuestra historia han sido concebidas bajo dictaduras. Bajo esta premisa, nuestra actual constitución, la de 1980, no podía estar ajena a esta característica.

Vale señalar que la forma en cómo se gestó dicha carta fundamental es a lo menos, cuestionable. Primero nace bajo el alero de la dictadura de Augusto Pinochet, quien asume junto a la Junta de Gobierno el 11 de septiembre de 1973, misma fecha en que se realiza el golpe de Estado. En 1980, la comisión Ortúzar es la que lidera este proceso. A la cabeza de la misma se encuentra Jaime Guzmán, quien fuera el fundador del partido de extrema derecha Unión Demócrata Independiente (UDI). Este proceso fue realizado arbitrariamente entre cuatro paredes, para luego ser validado en un plebiscito  que tiene una serie de vicios electorales, como por ejemplo haber sido realizado sin registros electorales.

Luego del plebiscito de 1988 se realizan elecciones, donde resulta electo Patricio Aylwin, proceso hacia la democracia consensuado entre ambas partes. Vale la pena recordar que la dictadura de Chile, es la más larga de latinoamérica y una de las más largas en el mundo. En estos múltiples acuerdos realizados entre ambas partes, se permitió por ejemplo la existencia de senadores vitalicios y una serie de otros enclaves políticos, que permitían al dictador tener un gran control sobre el rumbo de nuestro país. Estos enclaves fueron eliminados bajo la reforma constitucional de Ricardo Lagos en 2005.

Desde el 18 de octubre del año 2019 ha surgido un fuerte movimiento social, donde millones de personas salieron a la calle reclamando demandas multisectoriales, buscando reivindicar derechos fundamentales, como la educación, salud, vivienda, entre otros, evidenciando así el fracaso del modelo económico y de la carta fundamental que rige a Chile. Bajo este mismo proceso se demandó un cambio en la constitución, motivo por el cual se solicita un plebiscito para poder establecer una nueva carta fundamental.

Actualmente con la pandemia del COVID-19, ha salido a la luz también la pandemia social, que tiene que ver con las precariedades que está pasando el pueblo de Chile, producto de la escasa garantía, por parte del Estado, de los derechos fundamentales que no permiten vivir de manera digna a un gran número de compatriotas. 

Cada vez que se discute un tema fundamental para el desarrollo del país, y que busca beneficiar a la inmensa mayoría de la clase trabajadora, resultan ser inconstitucionales. Todo estaría diseñado, al parecer, para mantenerse igual sin grandes cambios.

Por tanto una constitución que pone la propiedad privada y el mercado, por sobre la vida y la dignidad de las personas, no puede ser representativa de las necesidades y la realidad de nuestro país. Es por esto que cambiar la constitución se hace estrictamente necesario incluyendo la equidad de género, la participación activa de la ciudadanía y no de los políticos que solo defienden intereses económicos de sus amigos financistas empresarios.

Por todo lo anteriormente señalado es que el retiro del 10% es un proyecto con un fuerte valor simbólico, es una señal del poder popular, es un medio para un fin, una sociedad más justa. El próximo paso es el plebiscito de octubre para una nueva constitución; Asamblea Constituyente para la soberanía y gobernanza de nuestros territorios y nuestra gente.

Finalmente me gustaría dejar una pregunta para reflexionar… ¿Qué hubiese pasado si todo esto hubiese sucedido bajo el gobierno de la Nueva Mayoría (Ex Concertación)?

Fuente: http://alertaysen.cl

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